La autoestima es como el sentido común. Todo el mundo apela a ella, pero no siempre tenemos pistas para poderla sustentar y desplegar de manera saludable y equilibrada.
“La autoestima no se hereda, sino que se construye” (Giorgio Nardone). Con este postulado básico comienza el “Decálogo para una sana autoestima”, que despliega las ideas de Roberta Milanese, psicóloga y psicoterapeuta, es investigadora asociada al Centro di Terapia Stratégica de Arezzo.
A continuación puedes ver el decálogo plasmado con las premisas del Visual Thinking:
Desde el Coaching Humanista, dado que la raíz de los problemas de bastantes personas es que se desprecian y no se valoran adecuadamente, concedemos una importancia capital a la aceptación incondicional del cliente o coachee. En nuestras formaciones también aprendemos cómo nutrir una sana y adecuada autoestima, a través de herramientas y tareas, tanto del ámbito del coaching como del de la inteligencia emocional.
Punto 1) La importancia afrontar escenarios y situaciones, lidiando con obstáculos o contextos novedosos, que nos permitan capitalizar aprendizajes y desarrollar competencias.
Punto 2) La gestión del nivel de autoexigencia.
Punto 3) El compromiso de la persona consigo misma y con la tarea, evitando endosar o generar vínculos de excesiva dependencia con terceros.
Punto 4) El manejo del perfeccionismo que, mal enfocado, nos puede llegar a bloquear.
Punto 5) La importancia de gestionar adecuadamente nuestros deseos de aprobación social.
Punto 6) El foco en el equilibrio relacional y vital entre el dar y el recibir.
Punto 7) El valor de la flexibilidad y el dinamismo sostenible. Alguien dijo que sólo está perdido quien está parado.
Punto 8) El correcto equilibro entre corazón y cabeza, apoyándose en la #InteligenciaEmocional.
Punto 9) La dedicación de recursos al autoconocimiento y el crecimiento personal.
Punto 10) La gestión de la tolerancia a la frustración, de la perseverancia o de la resiliencia. A veces la derrota es quedarse en la hipótesis de qué pasaría si lo hiciera.
Gracias a Raquel Cabrero Olmos, antigua alumna de los programas de 5C Asociados y experta en Visual Thinking, por esta colaboración.


