Hoy voy a dedicar este post a explicar “algo que ha cambiado mi vida”: el Coaching con un enfoque humanista.
Aunque ya llevaba unos años en el circuito del Coaching, fue hace un año la primera vez que oí hablar de la corriente humanista del Coaching.
En una persona que huye de los apellidos del Coaching como de la peste: ”Hoy en día hay más tipos de coaching. Coaching organizacional, coaching ontológico, coaching político, coaching deportivo, coaching sistémico, coaching empresarial, coaching mayeútico o zen coaching. En fin, no crean que siento alegría al expresar lo que escribo. En ocasiones sólo resultan ser nombres huecos, que atienden más a las necesidades de marketing, para singularizar al coach, que a diferencias reales y sustanciales entre una forma y otra de realizar los procesos. En ocasiones.“ (Herramientas de coaching personal, Paco Yuste, pág. 35), me sorprendió mucho aquel comentario.
Según el maestro Yuste, en Coaching se pueden distinguir tres grandes escuelas:
- Escuela PNLista, que pone el foco en el objetivo de la persona
- Escuela Ontológica, que pone el foco en la semántica
- Escuela Humanista, que pone el foco en la persona
He pedido a Paco un poco de luz… para que nos explique con mayor profundidad qué supone la corriente que él sigue en sus programas y en su estilo de vida.
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¿Cómo nos definirías, Paco, la corriente humanista?
Para los humanistas, las personas poseen recursos. Cada persona tiene en su interior los recursos que necesita para gestionar su vida y vivir una vida de bienestar. Los problemas que tienen las personas ocultan estos valiosos recursos.
Como Miguel Angel, al quitar el mármol sobrante y dejar a su David, nuestra idea al trabajar con una persona es desenterrar esos recursos escondidos y permitir que afloren.
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¿Qué aporta el humanismo al Coaching?
Nuestra orientación humanista en un entorno de Coaching implica el fortalecimiento de la persona durante el proceso de Coaching: se trata de dotar primero a los coachees de autonomía y que ellos consigan la meta que se hayan fijado.
Valoramos la obtención de la meta, por supuesto, pero para nosotros es secundaria. Nuestra prioridad es siempre la persona.
Este planteamiento que te acabo de contar, no siempre es fácil en un entorno laboral competitivo. Tener el foco en el coachee, no en el cliente (empresa) o en el objetivo (meta que se persigue) cuando no hay alineación entre ellos, genera en ocasiones conflictos de intereses. El Humanismo dota al coach de un referente claro. Un faro que, permitiendo la flexibilidad en el proceso, deja la ruta clara.
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No sé si me ha quedado claro… ¿quieres decir que para el Coaching humanista la meta no es importante?
Por supuesto que es importante, muy importante. Pero no más importante que la persona. El humanismo se pone al servicio del ser humano, y usa las herramientas que tiene a su alcance para que la persona consiga resultados, su meta. Pero pone las herramientas al servicio de la persona, no de los resultados.
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¿Me puedes poner un ejemplo concreto, Paco, para entenderlo mejor?
Cuando una empresa te contrata para que “cambies” a uno de sus altos ejecutivos porque no se “ajusta” a lo que se espera de él, como coach tienes varias posibilidades:
- Convencerle que no va por el buen camino si quiere que su carrera profesional no se vea interrumpida en la organización drásticamente. Se suele hacer enfrentándolo a los datos que nos proponen algunas herramientas muy utilizadas, el FB360, el análisis de clima laboral, la entrevista de desempeño …
- Manipularle para que “entre” en el redil. Hacerle ver las ventajas de estar y los inconvenientes de no estar alineado con la organización.
- Un coach humanista propondría al ejecutivo un proyecto retador que le enriquezca a él y pueda ofrecer beneficios paralelos a su organización. Iría más allá. El objetivo del coach humanista es inspirar a la persona (y profesional) para que pueda crecer, proporcionarle el espacio que le permita “dar un estirón”, sin que deje de ser ella misma.
Lo que Paco cuenta “lo ves muy claro”, lo vives en carne propia cuando pasas por un proceso de Coaching humanista. Trabajas a favor de tu META, la consigues, pero lo que de verdad te transforma es darte cuenta, tomar conciencia de quién eres, de cómo quieres vivir tu vida, de cuál es tu para qué, tu propósito vital. ¡¡Entonces sí, tu vida cambia!!
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